Espirometría Lenta

La espirometría es la prueba más accesible y reproducible para evaluar la mecánica de la respiración. Mide la cantidad de aire que un sujeto es capaz de desplazar (inhalar o exhalar) de manera forzada en función del tiempo, lo que depende del calibre de los bronquios, de las propiedades elásticas del tórax y de los pulmones, así como de la integridad de los músculos respiratorios. La espirometría es el estándar de oro para medir la obstrucción bronquial y, por lo tanto, es de utilidad en el diagnóstico y seguimiento de diversas enfermedades respiratorias, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), entre otras. La prueba es útil en el seguimiento de exposiciones laborales que pudieran afectar la función pulmonar, en la valoración del riesgo operatorio, para dictaminar incapacidad o impedimento y con fines de pronóstico.

Oscilometría de Impulso

La oscilometría de impulso es una técnica que mide la resistencia de la vía aérea valiéndose de un generador externo de presión que es trasmitido al árbol respiratorio, y de una fuente productora de flujo de aire constante. Las presiones aplicadas y los cambios de flujo de aire que resultan de esta manipulación son analizadas por el equipo.

Al realizar este examen la persona debe respirar tranquilamente, a volumen corriente, presionando levemente las mejillas con las manos para mejorar la conducción de las vibraciones.

Este examen es comparable a la espirometría, pero con algunas ventajas:

– No necesita de mucha colaboración por parte del paciente, por lo que se usa con recurrencia en pediatría.
– Es más sensible que la espirometría en detectar patrones de obstrucción bronquial.

Dura alrededor de 15 minutos y el único requisito para realizarlo es no haber utilizado broncodilatador antes del examen.